martes, 11 de mayo de 2010

SEMANA DE MAYO

“Las palabras deben sentirse en lo que son, en lo que dicen.
Cuando las palabras se vacían de su sentido, se prostituyen”.

(General Manuel Belgrano)

Lo mismo pasa con nuestros símbolos.

Cuando significan demasiadas cosas o se usan para demasiados fines, terminan por no significar nada.

A veces es la bandera, aveces las entusiastas exclamaciones de nuestro himno, a veces el Preámbulo de la vieja Constitución, en ocasiones el escudo de la patria – más reservado a los usos del poder- casi siempre la módica escarapela, han conocido de gloria y abusos, de malversaciones y de invocaciones vanas.

De todos ellos, ninguno ha sido tan maltratado como la bandera a la que pareciera que vamos desprendiendo de la nobleza que tuvo en sus orígenes, cuando el general Belgrano la enarboló por primera vez.

Compatriotas:

Próximos a conmemorar nuestra tradicional fiesta patria por nuestra independencia, me pregunto y les pregunto:

¿qué nos pasa, que en los rituales de nuestras fiestas cívicas han desaparecido los ornamentos de nuestros símbolos patrios de nuestros hogares.

Patria, es hoy una palabra que ya casi no nos atrevemos a escribir, y cuando la pronunciamos, lo hacemos con precaución de lenguaje.

¿Qué nos avergüenza?

¿Qué pudieron haber hecho nuestros ancestros que nos avergüence de ser hijos de ellos?

¡Reinstalemos el sentimiento de nacionalidad, el amor al país, a su cultura, a sus tradiciones y el respeto intuitivo a sus instituciones!.

¡Pongamos manos a la obra!, empecemos por casa, embanderémosla, luzcamos orgullosos nuestra escarapela nacional en la solapa y en todos los guardapolvos y uniformes escolares...

Sintámonos orgullosos de tener un territorio amplísimo, que muchos nos envidian, en el cual están presentes todos los climas del mundo, como si la Providencia hubiera querido hacer de él un refugio para los hombres de todas las latitudes, bañado por ríos caudalosos, cuyas olas parecen ir cantando en las lejanías incultivadas el himno del progreso y el trabajo; con pedazos riquísimos de suelo que solo esperan que se los siembre, para devolver con creces el sudor de sus frentes; un cielo de gala, que pone la nota triunfal con su azul turquesa sobre la exuberancia de la tierra, de cuyo seno brota sin mezquindades el oro de la espiga; montañas desde cuyas cumbres, el sol debe parecer vecino..., todo real y a nuestra total disposición.

Describo y hablo de nuestra patria, sin ningún condicionamiento ideológico o connotación política, la que generosamente como un hogar inmenso, brindó y brinda su regazo a todos los hombres del mundo que quieran confiarle el tesoro de sus esperanzas y sus energías..., hablo de nuestra hermosa bandera azul celeste y blanca, protagonista de tantos episodios gloriosos de nuestra gesta emancipadora..., hablo de nuestras ricas tradiciones...

Compatriotas:

Recordemos y hagamos recordar nuestro rico pasado.

¡Reafirmemos nuestras convicciones, EMBANDEREMOS EL 24 DE MAYO PRÓXIMO NUESTROS HOGARES!!!, para que el sol de 32 rayos que brilla en el centro de nuestra enseña patria, nos indique el camino a seguir para ganar la victoria sobre el odio que tan fácilmente nació y tan ligero se difundió en nuestra sociedad.

¡VIVA LA PATRIA!!!


Hugo César Renés